cartel 2007

Señoras y señores Congresistas.
Buenos días a todos.

Mis primeras palabras han de ser, necesariamente, de satisfacción y agradecimiento. Satisfacción por estar presente en un acontecimiento de la importancia de este Primer Congreso Español de Televisión Digital Autonómica y Local. Un Congreso que llega hasta nosotros en el marco de COMINTERATIVA, esa afortunada iniciativa que, año tras año, nos muestra facetas novedosas, y siempre de gran interés, de las comunicaciones. Aunque Cominteractiva no deja de crecer, de ser más interesante, también gracias ahora a su encuadramiento en el contexto del Málaga Valley Happening (que es asimismo una idea especialmente afortunada) y a su asociación con ASODAL. Este Congreso de TV Digital Autonómica y Local nos llega, entonces, continuando con esa serie de lemas afortunados que han venido dando carácter a Cominteractiva. Esta vez, “Cara a Cara”. Un rostro que queda en segundo plano para no restar protagonismo al dedo índice que está a punto de conectar o desconectar un canal. De apretar la tecla e iniciar una nueva era. De materializar el apagón analógico. Pero, sobre todo, un dedo que, tal vez, nos señala a nosotros como los actores y destinatarios últimos de todo un entramado tecnológico.

Les hablaba antes de satisfacción. Evidentemente. Pero también de agradecimiento, que hago extensivo en nombre de la Universidad de Málaga a todos los que participan en la organización de este congreso y a quienes con él colaboran. Así, a los que dirigen, organizan, promueven, patrocinan, colaboran (entre otros, los numerosos voluntarios de la UMA y de otros centros de estudio). Sin todos ellos, este congreso no sería posible. Aunque permítanme por un momento “barrer para casa”, y felicitar a mis compañeros de la Facultad de Ciencias de la Comunicación. A los doctores Juan Salvador Victoria y Alfonso Méndiz, a quienes hace 10 años, siendo yo decano de aquella facultad, vi iniciar con arrojo esta actividad que, durante este tiempo –y créanme, pues soy testigo directo de ello-, ha venido haciendo realidad ese “más difícil todavía”, saltando de año en año sin más red que la red del futuro: la que ellos llamaron “red-volution”.

Les felicito en mi doble papel de comunicólogo y de profesor universitario pegado a la realidad. A mis alumnos, a los comunicadores del mañana, no quiero proponerles tan solo la teoría y los fundamentos. Más allá de eso, trato, sobre todo, de abrirles ventanas; de ensanchar el espectro para que puedan avizorar lo que está por venir. Lo que les va a tocar a ellos protagonizar.

En este Congreso podremos conocer algunas claves de ese futuro. De momento, lo primero que se palpa es un gran cambio en las telecomunicaciones. Porque en el terreno de la TV vivimos una gran revolución, multiplicándose los formatos, los soportes y las vías por las que nos llega la señal; pero también multiplicándose las formas en que usamos la TV, nos servimos de ella. Un cambio sin precedentes. Un salto que nos va a conducir a las TDT y que va a llegar de la mano de un apagón digital. Que ya tiene fecha en la agenda: abril de 2010, es decir, justo en dos años.

Desde entonces, nada será igual, al menos tecnológicamente hablando. Más canales, más calidad de imagen y sonido. Interactividad. Para las televisiones autonómicas y locales, ya con tecnología digital, se abrirá una época nueva; cargada de posibilidades, pero, a su vez, no exenta de incertidumbres. Una época nueva en la que habrá que tener presente esa máxima de la Historia que advierte que detrás de todo cambio profundo hay siempre una gran oportunidad. Una oportunidad que habrá que saber aprovechar bien.

Las TDT autonómicas y locales nos llegan con dos paradigmas colgados de su código binario: uno, “identidad”; el otro “proximidad”. Que, por cierto, deberán conducirnos a un tercero, no menos importante: “libertad”. Alguna vez, en clase, he puesto el ejemplo de dos presidentes americanos del pasado siglo. Franklin D. Roosevelt y John F. Kennedy. Uno y otro supieron utilizar bien ambos paradigmas en sus comunicaciones. Roosevelt, en los críticos años treinta, utilizó el canal de radio. Se refería a sus mensajes como “charlas al calor de la chimenea”. Desde esa ilusión de proximidad llegó a encantar al pueblo americano sobre su New Deal. Conectó con sus públicos, logró identificarlos con su idea. El otro, Kennedy, aprovechó la televisión creando también cierto ambiente de proximidad desde la mecedora que hizo célebre, la “mecedora Kennedy”. Y convenció a sus conciudadanos de la bondad de su Nueva Frontera.

Pero ahora esto no es más que un ejemplo que me permite aludir a que junto a cada avance en las tecnologías de las comunicaciones hay siempre una oportunidad para quien sepa llegar a sus públicos. Para quien consiga que sus públicos se sientan identificados y próximos. Y, así, puedan obtener con esos contenidos ciertas gratificaciones. Ayer con unas pocas emisoras de radio, después con los canales de TV analógicos disponibles y de inmediato con tres mil en plena era digital.

Ahora estamos a punto de iniciar un nuevo y profundo cambio para las televisiones locales y autonómicas. Tras él, de su mano, vendrán muchas oportunidades. Pero en último lugar, ineludiblemente, estará el dedo de alguien que no tiene rostro. Como en nuestro cartel. Estará el dedo de ciudadanos libres que elegirán el canal con quien en un momento dado se sientan más identificados o más próximos. Y el veredicto de ese dedo será tan inapelable como el de las urnas.

En solo dos años tendremos la respuesta.
Muchas gracias.

Miguel de Aguilera.
Director general de Comunicación e Información.
UNIVERSIDAD DE MÁLAGA.